Pides presupuesto para la web de tu empresa y te llegan cifras que van de 300 € a 30.000 €. Es desconcertante, pero tiene una explicación sencilla: no os estáis refiriendo a la misma cosa. Uno te está cotizando una plantilla con tu logo encima; otro, un sistema.

Vamos a poner orden en los rangos y, sobre todo, a que puedas identificar cuál necesitas tú.

Los cuatro rangos, y qué obtienes en cada uno

Hasta 1.500 € — plantilla montada

Una plantilla de WordPress o un constructor tipo Wix, con tus textos y tus fotos. Está online en una semana.

Es una opción legítima si necesitas presencia mínima, no esperas tráfico de búsqueda y tu negocio no se juega nada en la web. El problema llega cuando quieres crecer: las plantillas cargan lento, arrastran plugins que no usas y el SEO técnico suele ser flojo. Y personalizarla más allá de cierto punto termina costando más que haberla hecho bien.

2.500 € a 6.000 € — web corporativa profesional

Diseño propio ajustado a tu marca, entre cinco y diez páginas, optimizada para móvil y para velocidad, textos trabajados, formularios que funcionan, analítica y una base de SEO técnico decente.

Es el rango donde debería estar la mayoría de pymes. Cubre lo que necesita una empresa que quiere que la encuentren y que la web genere consultas.

6.000 € a 15.000 € — web con funcionalidad

Aquí ya hay algo más que páginas: área de clientes, reservas, calculadoras, integración con tu CRM o tu ERP, multiidioma bien resuelto, o un blog con arquitectura pensada para posicionar.

Más de 15.000 € — plataforma

Cuando la web es una herramienta de negocio y no un escaparate: portales con lógica compleja, catálogos grandes, integraciones críticas, requisitos de rendimiento o de accesibilidad certificada.

De qué depende el precio

El diseño. Una plantilla cuesta cero; un diseño propio cuesta horas de un diseñador. Es la partida donde más se nota la diferencia visual.

El número de plantillas de página, no de páginas. Veinte páginas que usan la misma estructura cuestan poco más que cinco. Cinco páginas con cinco diseños distintos cuestan mucho más que veinte iguales. Esto sorprende a casi todo el mundo.

Los textos. Si los escribes tú, ahorras. Si los tiene que escribir el proveedor, es una partida seria, y suele ser dinero bien gastado: los textos son la mitad de la conversión.

Las integraciones. Cada sistema externo que hay que conectar es trabajo, pruebas y algo que puede romperse.

El SEO técnico. Estructura de URLs, datos estructurados, rendimiento, sitemap, etiquetas de idioma. Una web puede verse igual de bien y ser invisible para Google. Esta partida es la que más gente recorta y la que más cara sale después.

Lo que cuesta mantenerla

Igual que con las aplicaciones, el precio de construir no es el precio de tener:

  • Dominio: 10-15 € al año.
  • Alojamiento: desde gratis en plataformas modernas hasta 20-50 € al mes según tráfico.
  • Mantenimiento: si es WordPress, actualizaciones de núcleo y plugins más o menos cada mes, porque los plugins desactualizados son la principal vía de ataque. Si es una web estática moderna, el mantenimiento es mucho menor.
  • Cambios de contenido: o los haces tú con un gestor, o los pagas.

Un dato que ayuda a decidir: una web hecha con tecnologías estáticas modernas (Astro, por ejemplo, que es lo que usamos) tiene un coste de mantenimiento y un riesgo de seguridad sensiblemente menores que un WordPress con veinte plugins. Y carga más rápido, que Google mide.

Cómo saber qué rango necesitas

Respóndete a esto:

¿La web tiene que traerte clientes o solo existir? Si tiene que traerlos, el rango de 300 € no es una opción: sin SEO técnico ni textos trabajados, no vas a aparecer.

¿Cuánta gente va a entrar al mes? Si son decenas, casi cualquier cosa vale. Si esperas miles, el rendimiento deja de ser un lujo.

¿Vas a actualizarla tú? Si sí, necesitas un gestor de contenidos y eso encarece. Si la vas a dejar quieta dos años, te ahorras esa parte.

¿Vendes online? Entonces no es una web, es una tienda, y esa es otra conversación: la tienes en tiendas online.

Dos errores caros

Elegir por precio sin comparar alcance. Ya lo has visto: los 300 € y los 6.000 € no son la misma web. Compara qué incluye cada uno, no cuánto cuesta.

Pagar por lo que no vas a usar. Un gestor de contenidos completo para una empresa que nunca va a tocar la web es dinero tirado. Igual que un multiidioma para un negocio que solo vende en España.

Si quieres una estimación ajustada a lo que realmente necesitas —y no a lo que se vende más fácil—, cuéntanos el caso. Y si te interesa el detalle de cómo trabajamos, está en páginas web.