Es la primera pregunta de casi cualquier conversación: ¿cuánto me va a costar la app? Y la respuesta honesta incomoda, porque depende. Pero “depende” no sirve para decidir, así que en este artículo vamos a hacer lo contrario: explicar de dónde sale cada euro de un presupuesto de desarrollo móvil, dar rangos concretos del mercado español en 2026 y darte criterios para juzgar si una oferta que tienes encima de la mesa tiene sentido.
Una advertencia previa: cualquiera que te dé un precio cerrado por teléfono, sin preguntarte nada, te está dando un número inventado. No porque sea deshonesto necesariamente, sino porque es literalmente imposible saberlo. Es como pedir el precio de “una casa”.
El único factor que de verdad mueve el precio: el alcance funcional
El precio de una app no lo determina la tecnología, ni el diseño, ni siquiera el número de pantallas. Lo determina cuántas cosas distintas tiene que saber hacer el sistema.
Cada funcionalidad arrastra trabajo invisible. “Login con Google” no es un botón: es gestión de sesión, renovación de tokens, qué pasa si el usuario revoca el permiso, qué pasa si ya tenía cuenta con ese correo por otra vía, y cumplimiento de RGPD sobre los datos que recibes. “Pagos” no es integrar Stripe: es qué pasa con un pago a medias, con una devolución, con una suscripción que caduca mientras el usuario está desconectado.
Por eso, cuando pidas presupuesto, el proveedor serio te va a hacer muchas preguntas antes de dar un número. Ese interrogatorio no es burocracia: es exactamente el trabajo que evita que el precio se dispare a mitad de proyecto.
Rangos orientativos en el mercado español
Con esa cautela por delante, estos son los órdenes de magnitud que se manejan en España en 2026 para desarrollo profesional (no marketplaces de freelance internacionales, que juegan con otras reglas y otros riesgos):
MVP funcional — entre 25.000 € y 45.000 €. Una app con un propósito claro y bien acotado: registro de usuarios, una funcionalidad central que resuelve un problema real, notificaciones y un panel mínimo de administración. Es el rango donde debería moverse casi cualquier primera versión sensata.
Producto completo — entre 45.000 € y 90.000 €. Cuando entran varios roles de usuario, pagos, integraciones con sistemas que ya tienes (ERP, CRM, facturación), analítica seria y un backoffice de verdad.
Plataforma compleja — a partir de 90.000 €. Múltiples aplicaciones conectadas, tiempo real, algoritmos propios, requisitos de escalado o de cumplimiento normativo específico.
Si un presupuesto para lo que has descrito como “un MVP sencillo” ronda los 6.000 €, no es que hayas encontrado un chollo: es que alguien ha entendido algo distinto a lo que tú crees haber pedido, o va a entregarte una plantilla. Y si ronda los 200.000 €, o el alcance es mucho mayor de lo que crees o estás pagando estructura.
Cómo se reparte el dinero dentro de un proyecto
Esto es lo que rara vez se enseña, y es lo que más te ayuda a leer un presupuesto:
Descubrimiento y definición: 10-15%. Traducir tu idea en requisitos técnicos concretos. Es la fase que más gente quiere saltarse y la que más dinero ahorra. Sin ella, el equipo construye suposiciones y tú pagas las correcciones.
Diseño UX/UI: 15-20%. No es “hacerlo bonito”. Es decidir el flujo, reducir pasos y evitar que se construyan pantallas que después nadie usa. Cada pantalla mal pensada es código que hay que escribir, probar, mantener y, con suerte, tirar.
Desarrollo: 45-55%. El grueso. Front móvil, backend, base de datos e integraciones.
Pruebas y publicación: 10-15%. Incluye el proceso de revisión de App Store y Google Play, que no es automático y puede rechazarte por motivos que no esperas.
Gestión: 5-10%. Coordinación, seguimiento y comunicación contigo.
Si un presupuesto solo tiene una línea que pone “desarrollo de aplicación”, no puedes evaluarlo. Pide el desglose.
Los costes que casi nadie te menciona hasta que aparecen
El precio de construir no es el precio de tener. Una app en producción tiene una factura recurrente:
- Cuentas de desarrollador: Apple cobra 99 $ al año; Google, 25 $ una sola vez.
- Infraestructura: desde unos 20-30 € al mes con pocos usuarios hasta cientos si creces. Es proporcional al uso, no fijo.
- Mantenimiento evolutivo: iOS y Android publican versión mayor cada año y rompen cosas. Una app sin mantenimiento empieza a fallar en unos 12-18 meses sola, sin que nadie la toque. Reserva entre un 15% y un 20% del coste inicial al año.
- Soporte: alguien tiene que responder cuando un usuario escribe.
Este último punto es el que más disgustos da. Una app no es una web corporativa que puedes dejar quieta tres años. Vive en dos sistemas operativos que cambian bajo tus pies.
Cuánto se tarda, que suele importar tanto como el precio
Para un MVP, unas 16 semanas hasta producción es un plazo realista: dos de descubrimiento, tres o cuatro de diseño, ocho a diez de desarrollo e integración, y las últimas de pruebas y publicación.
Se puede acelerar metiendo más gente, pero no linealmente: hay una parte del trabajo que es secuencial por naturaleza y añadir personas la ralentiza. Desconfía de quien te prometa la mitad de tiempo por el mismo alcance.
Cuatro preguntas para juzgar cualquier presupuesto
Cuando tengas varias ofertas delante, estas preguntas separan el grano de la paja mucho mejor que el precio:
- ¿Qué pasa si a mitad de proyecto quiero cambiar algo? Si la respuesta es vaga, el precio cerrado no es tan cerrado.
- ¿De quién es el código al terminar? Debería ser tuyo, con acceso al repositorio. Si no lo es, estás alquilando.
- ¿Qué incluye exactamente el mantenimiento y qué no? Corregir un fallo no es lo mismo que añadir una función.
- ¿Quién va a escribir el código? Saber si es el equipo con el que hablas o una subcontrata cambia bastante las cosas.
Por qué trabajamos con presupuesto cerrado
En Giralabs hacemos primero una fase corta de descubrimiento y solo después damos precio. No es por burocracia: es la única forma honesta de comprometernos con una cifra. Si damos un número antes de entender el alcance técnico, o nos equivocamos nosotros y lo pagamos, o te lo cobramos a ti en forma de “esto no estaba incluido”.
Preferimos la conversación incómoda del principio a la sorpresa del final.
Si estás valorando desarrollar una aplicación y quieres una estimación con los pies en el suelo, cuéntanos qué tienes en mente. Y si quieres ver cómo aplicamos esto a nuestro propio producto, estamos construyendo Bipsy en abierto: qué decidimos, por qué y en qué orden.
Puedes profundizar también en cómo abordamos la creación de aplicaciones móviles y qué incluye cada fase.