Montar una tienda online tiene hoy tantas opciones que la parálisis es habitual. Y la conversación suele plantearse mal, como una guerra de plataformas: Shopify contra WooCommerce contra “hacérselo a medida”.

La pregunta útil no es cuál es mejor. Es qué parte de tu negocio es estándar y qué parte no.

Las opciones, con sus números

Plataforma cerrada (Shopify y similares)

Cuota mensual desde unos 30-40 €, más comisión por transacción si no usas su pasarela de pago, más las aplicaciones del marketplace, que se acumulan sin que te des cuenta.

A favor: estás vendiendo en días. Todo funciona: pagos, impuestos, envíos, seguridad, copias de seguridad. No mantienes nada.

En contra: la personalización tiene techo. Cuando tu operativa no encaja con lo que la plataforma espera, o cambias tu operativa o pagas una aplicación por cada desvío. Y el coste crece con el volumen, no con el valor.

Plataforma abierta (WooCommerce, PrestaShop)

Coste de licencia cero, pero necesitas alojamiento, mantenimiento y, casi siempre, plugins de pago.

A favor: control total, sin comisión por venta, y todo el código en tu servidor.

En contra: el mantenimiento es tuyo. Y no es opcional: los plugins desactualizados son la vía de entrada más común en tiendas comprometidas. Presupuesta mantenimiento real, no lo trates como gratis.

Desarrollo a medida

Desde unos 15.000-20.000 € para algo serio.

A favor: hace exactamente lo que tu negocio necesita, se integra con tus sistemas y no pagas comisión a nadie.

En contra: meses hasta vender, y tienes que mantenerlo. No compensa para un catálogo estándar.

La pregunta que decide

Igual que con el software a medida en general: ¿tu forma de vender es una ventaja competitiva o es la de todo el mundo?

Si vendes productos con precio fijo, tallas y colores, envío estándar y pago con tarjeta, eso es un problema resuelto. Usa una plataforma. Desarrollar a medida lo que ya existe es tirar dinero.

Ahora bien, hay operativas que ninguna plataforma cubre bien:

  • Precios por cliente o por volumen (típico en B2B y mayoristas).
  • Productos configurables de verdad, donde el precio depende de una combinación compleja de opciones.
  • Presupuestos en lugar de compra directa, con aprobación intermedia.
  • Stock repartido entre tienda física, almacén y proveedor, con reglas propias.
  • Integración profunda con un ERP que ya gobierna tu negocio.
  • Suscripciones con lógica particular, más allá del cobro recurrente básico.

Si te reconoces en dos o más de estas, la plataforma te va a quedar pequeña, y lo vas a descubrir después de haber migrado el catálogo entero.

El punto medio: cabecera desacoplada

Hay una tercera vía que en los últimos años se ha vuelto muy razonable: usar una plataforma como motor y construir a medida solo la parte visible.

La plataforma se ocupa de lo aburrido y crítico —catálogo, pagos, impuestos, pedidos, seguridad— y tú construyes la experiencia de compra que quieres encima, sin las limitaciones de sus plantillas.

Ventajas: la web va muy rápida (que Google mide y tus clientes notan), controlas el diseño por completo, y no reconstruyes lo que ya está resuelto.

Inconveniente: es más caro que una plantilla y necesitas a alguien que lo mantenga. Tiene sentido a partir de cierto volumen o cuando la marca importa mucho.

Costes que se olvidan siempre

  • Fotografía de producto. Es una partida real y suele ser lo que más diferencia una tienda buena de una mala.
  • Fichas de producto escritas. Copiar la descripción del fabricante es la forma más rápida de no posicionar nunca: Google ve el mismo texto en cuarenta tiendas.
  • Logística y devoluciones. El coste de la web es pequeño comparado con montar bien la operativa de envíos.
  • Pasarela de pago. Entre un 1% y un 2% por transacción, que a volumen es dinero.
  • Cumplimiento legal. Condiciones de venta, derecho de desistimiento, RGPD. No es opcional y tiene coste.

Cómo decidir, en corto

  1. Catálogo pequeño, operativa estándar, prisa → plataforma cerrada.
  2. Quieres control y no te importa mantener → plataforma abierta.
  3. Operativa particular o integración con ERP → a medida, o cabecera desacoplada sobre una plataforma.
  4. Marca fuerte y volumen alto → cabecera desacoplada.

Y una recomendación general: si no estás seguro, empieza con plataforma. Migrar de plataforma a medida cuando el negocio ya funciona es una decisión informada. Empezar a medida sin saber si vas a vender es una apuesta cara.

Si quieres que miremos tu caso concreto antes de decidir, cuéntanoslo. El detalle de cómo abordamos estos proyectos está en tiendas online.